¿A quién no le ha pasado que al negociar su hipoteca el banco le ha intentado “colocar por bemoles” un seguro de vida o de amortización de préstamo a prima única, para garantizarse cobrar por anticipado toda la prima del seguro?  Es el pan nuestro de cada día…Y si además la aseguradora es propiedad de la propia entidad financiera, como suele ocurrir, apaga y vámonos… Digo más, el cobro de la prima única se lo deduce el banco directamente de la propia hipoteca que concede desde el primer día, consiguiendo de esta forma garantizarse el cobro íntegro del seguro desde el minuto uno y durante toda la vida de la hipoteca.
El TS ha dicho que el prestatario no tiene ninguna obligación de suscribir ningún seguro de vida vinculado al préstamo hipotecario, declarando la nulidad de la cláusula en la que el banco se auto facultaba para dar por vencido el préstamo en caso de impago por las primas del seguro. El carácter abusivo de la práctica por la que ese impone al prestatario un seguro de vida a prima única con la aseguradora del banco, calculada por toda la extensión temporal del préstamo hipotecario, ha sido ya también masivamente declarado por más de diez audiencias provinciales del país. El primero es que la Directiva 2014/17 UE sobre los contratas de crédito celebrados con los consumidores para bienes  inmuebles de uso residencial prohíbe las ventas vinculadas (yo, Banco, te vendo una hipoteca y también te vendo un seguro de vida vinculado a la hipoteca). En segundo lugar,  dicho abuso consiste en que estos seguros de vida no se están pagando por algunas aseguradoras cuando el deudor fallece.  ¡qué vergüenza, el banco te cobra una prima por 20 años para nada, porque cuando te mueras, a tu viuda no le amortizan la hipoteca! En tercer lugar, es el auténtico “secuestro económico y jurídico” que se inflige al consumidor durante veinte o treinta años por la formalización de su hipoteca “aderezada” con la imposición de un seguro de vida con semejantes primas únicas, y te lo cobran todo del tirón por anticipado para que no te puedas echar para atrás y arrepentirte. Y en cuarto y último lugar, es el carácter prevalente  de la libertad de elección y contratación del consumidor. En definitiva, todo aquel ciudadano al que el banco le haya impuesto, al hacer su hipoteca, un seguro de vida a prima única vinculado a la hipoteca, que sepa que es nulo y que sepa que puede reclamar la devolución de la prima única pagada. ¡Todo un pelotazo para los consumidores!.