Según Bufete Ortiz, los intereses abusivos de las tarjetas va a ser el próximo quebradero de cabeza de la Banca, tras las cláusulas suelo y los gastos hipotecarios -y sin perder de vista que el IRPH no dé la cara con la esperada Sentencia del TJUE para Septiembre/2019-, con entre 7 y 9 millones de personas potencialmente afectadas que podrían reclamar en el Juzgado, cuantito que comprueben que estos pleitos se ganan sin problemas. Las condiciones de tarjetas de pago aplazado llamadas revolving empieza a inundar los Juzgados de toda España. Pequeños, medianos y grandes despachos de abogados afilan los colmillos, para entrar como lobos en este macronegocio. Las tarjetas revolving y sus intereses usureros, también preocupan al Banco de España, y mucho. No en vano en su última Memoria de Reclamaciones de 2018 presentada hace unos días, destaca que son muchísimos los expedientes que se refieren a este tipología de tarjeta de lenta amortización en las que los clientes pagan cuotas bajas cada mes que eternizan la devolución de la deuda, eso sí, con intereses usurarios y en los que el Banco no actúa con buenas prácticas al no informar a los clientes ni de los plazos de amortización ni darles ejemplos de escenarios sobre el posible ahorro que representaría aumentar el importe de la cuota y facilitarles el importe de la cuota mensual que permitiría liquidar la deuda en el plazo de un año. Las reclamaciones al Banco de España, contra los Bancos que cargan estos intereses usurarios en las tarjetas de créditos, son masivamente estimadas, pero si les digo la verdad, que se la voy a decir, en la práctica solo sirven para poner una simple multa al Banco. Y háganse ustedes idea de por donde se pasa la multa el Banco. Si lo que quieres es, por el contrario, que se declare nulo el interés usurario que te aplicaron y te devuelvan tu dinero, entonces, amigo lector, solo te queda acudir a los Tribunales. Este tipo de tarjetas ofrece dos opciones: pagar a fin de mes lo comprado, como cualquier tarjeta de crédito sin comisiones ni intereses. O usar un sistema de pago aplazado que se llama revolving, y que te permite abonar “cómodamente” cuotas fijas cada mes, según tus posibilidades económicas. Ahí estas perdido… El problema y la tragedia se presenta cuando estas cuotas no llegan a cubrir el principal, y generan nuevos intereses (en torno al 3% añadido) que se acumula. La deuda se convierte prácticamente en perpetua (como la cadena perpetua), salvo que tengas capacidad para quitarla a final de mes. Hay mucha gente en mi ciudad, y me duele mucho, “atrapada” por estas prácticas usurarias de la Banca más voraz, que deja al personaje del avaro de Charles Dickens en “Cuento de Navidad”, en pelotas.

José luís Ortiz Miranda – Abogado.

Artículo publicado en Viva Cádiz. Andalucía Información.