La alegría de Paco, un ovetense de Oviedo de toda la vida, en la otra punta de Espa-ña, tras su victoria en los juzgados contra su banco – después de que el Juez fallara a su favor de que se le eliminara la cláusula sue-lo que tenía en su hipoteca -, se convirtió en «ca-ra de carajote»
cuando unos días más tarde comprobó estupefacto en su cuenta bancaria que la entidad financiera le había cargado las costas del juicio. En concreto yen abstracto, en el recibo figuraban unas tasas de apelación de-rivadas del proceso por valor de 890 euros. Y to-do esto sin vaselina. El abogado del afectado, ha puesto el grito en el cielo y después de tratar sin éxito de negociar todo lo humanamente posible todo lo que se puede negociar con el todopode-roso banco, ya ha presentado una nueva de-manda ante el Juez en un intento de que su cliente pueda recuperar su dinero que le han sustraído. A finales de octubre Paco, depen-diente de profesión, se había decidido a deman-dar a su banco por una cláusula suelo que esta-ba impidiendo que la cuota de su hipoteca des-cendiera al compás de las sucesivas bajadas del Euribor, que el bueno de Mario Dragui intenta hacer a través del Banco Central Europeo, para que fluya el dinero entre las economías domés-ticas y se incentive el consumo tan parado en los últimos tiempos. En su Sentencia, el magis-trado de Oviedo, titular del Juzgado de lo Mer-cantil n° 2 de Oviedo, también de toda la vida, declaró nula la cláusula suelo y obligó al Banco Popular a abonar al demandante las cantidades que percibió de más por la aplicación de esta abusiva tasa. En total, eran 3.56o euros los que Paco debía de percibir. La decisión judicial reco-ge, textualmente, que el banco también debía hacerse cargo de las costas que «se devenguen durante la tramitación del procedimiento, así como al pago de los intereses y las costas de es-ta primera instancia». Tras unos dimes y diretes en los Juzgados el Banco Popular tiró por la ca-lle de en medio y cargó en la cuenta del afectado las costas de este proceso judicial. El abogado de Paco asegura que «es el primer caso de estas características que me encuentro». Sin duda, tiene razón y es para enmarcarlo en las memo-rias de cualquier abogado, como verdadera «perla jurídica». Los jueces asturianos están po-niendo un estrecho cerco a las entidades finan-cieras para que se eliminen estas cláusulas abu-sivas de los contratos, cuya ilegalidad quedó avalada por una Sentencia de Pleno del Tribu-nal Supremo de 9/05/13. También la Audiencia Provincial de Asturias obligó recientemente a un banco a devolver a un cliente más de 4.000 euros, dinero que se había cobrado de más por una de estas cláusulas. En Asturias, al parecer, como en gran parte de España, la gente recupe-ra sus ahorros. Si la Justicia es DEVOLVER A CA-DA UNO LO SUYO, no es justo que si se declara nula la cláusula suelo, la justicia no devuelva al cliente lo que le han quitado…

