Según el El Confidencial.com, los clientes de la Banca que tenían cláusula suelo e IRPH en sus hipotecas, serán obligados en sus próximos días a devolver todas las cacerolas regaladas. La dura medida está levantando olas de protesta e indignación entre todas las Asociaciones de Consumidores y todo el Colectivo de Afectados por la terrible decisión. Según la Asociación de Banca, se trata de la compensación por la “cláusula suelo” y “cláusula IRPH” que tanto ha enojado a los Bancos y tanto dinero les está costando. Lo más alucinante de esta medida, es que los Bancos receptores de las cacerolas exigirán que las mismas estén en perfecto estado de limpieza y conservación, lo que, según muchos consumidores consultados va a ser imposible, habida cuenta que ya llevan siendo usadas en las cocinas y fogones del país desde hace más de dos años aproximadamente. Muestran además su indignación porque dicen que “Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita” y tachan la medida de anticonstitucional y que les produce indefensión. El efecto de la llamada “cláusula suelo” y “clausula IRPH” está siendo realmente para las arcas de los Bancos mucho más demoledor de lo que todos esperábamos. Recordemos que se trata de que los Bancos deberán devolver el dinero cobrado de más en ciertas hipotecas, la gran mayoría, lo cual ha cabreado, y mucho, al sector financiero. Para, de alguna manera compensar, el BBVA, Banco de Sabadell, Unicaja, Caja Rural, Banco de Santander, Caixabank, y otros, van a obligar a sus clientes a devolver todas las ollas y sartenes regaladas en los últimos años. Si Ud. tiene alguna, no se alarme, el caso tiene defensa. Y yo me pregunto: ¿Cómo ha podido el Gobierno permitir este atropello? Fácil, vivimos en una ineptocracia, que se define como: el sistema de gobierno donde los menos aptos parta gobernar, son electos por los que menos producen, y donde los miembros de la sociedad más inútiles y más incapaces de sostenerse a sí mismos o triunfar en la sociedad, son paradójicamente recompensados con bienes y servicios pagados por la riqueza o caudal confiscado a un grupo menguante de gente productiva, acribillada a impuestos. Ahora bien, lo de tener que devolver las cacerolas, me ha llegado al alma.■

 

José Luis Ortiz Miranda.
Publicado por Viva Cádiz. Andalucía Información.