No sé si Uds. estarán de acuerdo conmigo pero en mi modesta opinión como jurista y letrado en ejercicio, hoy por hoy los jueces de nuestro país no están bien pagados. Me explico, y siempre desde el respeto: un chaval que acaba la carrera de Derecho, si tiene vocación para ser juez lo normal es que se busque un preparador, -que suele ser un magistrado en activo o en excedencia que se dedica a preparar a alumnos para el acceso a la carrera judicial, y con dilatada experiencia en la profesión-, y a continuación se busque un cuarto de estudio para pegarse la encerrada de su vida, encerrada que según las estadísticas suele durar un mínimo de entre 4 o 5 años más, -aparte de la carrera-, yendo todas las semanas a “cantarle los temas” al preparador, hasta que te examinas. Todo un sistema espartano, durísimo, para lograr el ansiado objetivo, aprobar el acceso a la carrera judicial. Y al final, si el candidato a juez consigue el ingreso, pasa a ganar en España hoy en día, unos 2.700 € al mes, hasta llegar a cobrar alrededor de 6.300 € mensuales que es lo que cobra hoy en día un Magistrado del Tribunal Supremo. Desde luego poco dinero, por no decir otra cosa. Causa sonrojo y mucha vergüenza ver como cualquier “polítiquillo de chichinabo” de esos de tres al cuarto, que todos los días copan los medios de comunicación por el último escándalo de corrupción al uso, se levante un sueldo al mes de tres veces más, ello sin contar el coche oficial, que en este país nos encanta un coche oficial y una carroza-, unas dietas para comilonas de vértigo a costa del Erario Público, y puertas giratorias a gogó para cuando se jubilan de políticos y ya se dedican a lo mismo que antes, pero esta vez sin disimular: al “pescueceo”. Políticos que no tienen estudios ninguno, en su gran mayoría, y que todo su mérito en el vida ha consistido en medrar y hacer la pelota dentro del aparato del partido de turno. Y al lado de estos parásitos sociales, gente tan excelente y tan preparada profesionalmente como son los jueces, ganan comparativamente una porquería (con perdón). Esto debería de cambiar, pero no lo veo apuntado en ninguno de los programas políticos de los partidos de turno, valga la redundancia, ya que estamos en plenas pre elecciones. Además de la escasa remuneración para tan importante trabajo, el de impartir justicia, existe otro problema con el diseño actual de la carrera, que es muy plano. Está compuesto por tres categorías: Juez, Magistrado y Magistrado del Tribunal Supremo. Cuando apruebas la oposición son destinados a Juzgados Mixtos de localidades pequeñas y luego de un tiempo largo, ascienden a la categoría de Magistrados, (unos 4.000€ al mes, más o menos), donde se quedan la gran mayoría. Porque al Supremo, solo llegan 80 de los 5.500 jueces que conforman la carrera judicial. En consecuencia, la gran mayoría de la carrera gana lo mismo toda su vida, exceptuando los trienios que suelen ser de en torno a los 150 € mensuales cada uno. Esto provoca falta de motivación, desesperanza y desanimo en la judicatura. Está claro que no basta con hacer bien el trabajo para que los méritos sean reconocidos y optara puestos de mayor responsabilidad, como presidencias de Audiencias Provinciales o TSJ o puestos en el Tribunal Supremo. El sistema clientelar de nombramientos es evidente. La solución consiste en dividir la carrera judicial en tres escalones: ingreso, medio y avanzado, y que para valorar la promoción de un escalón a otro habría que tener en cuenta cuatro factores: el tiempo, los méritos, la calidad de los trabajos y la formación y la obtención de buenos resultados en la evaluación del desempeño. Y por supuesto, una subida de remuneración generalizada. Otro gallo cantaría en la Justicia.
José Luís Ortiz Miranda. Abogado.
Artículo publicado en Viva Cádiz. Andalucía Información.



