La alegría de Paco, un ovetense de Oviedo de toda la vida, en la otra punta de Espa-ña, tras su victoria en los juzgados contra su banco – después de que el Juez fallara a su favor de que se le eliminara la cláusula sue-lo que tenía en su hipoteca -, se convirtió en «ca-ra de carajote»
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