Mis compañeros abogados, esos que se levantan cada mañana para llevar a sus hijos al colegio, que compran en el ultramarinos del barrio y que se parten la cara por defender a su clientes, no daban crédito al esperpento que asistimos la semana pasada a propósito del Pleno de la Sala Tercera del Tribunal Supremo, vendiendo su alma al todopoderoso lobby bancario, y cascándole de nuevo el impuesto de las Hipotecas al sufrido ciudadano, corrigiendo el giro que había dado unos días antes una de sus más prestigiosas Salas. Hasta tal punto se les ha visto el plumero que fue la Asociación Judicial Francisco de Vitoria la que ha puesto una vez más el foco en que el problema de base parte en que se debe reformar la LOPJ y que atribuye de nuevo –como fue de 1981 a 1985- a los jueces en activo la capacidad de elegir a 12 de sus 20 representantes, tal como el legislador constituyente quiso. Sin embargo, desde 1985 se produce la elección de los 20 vocales para las Cortes Generales (no los 8 a los que hace referencia la Constitución) lo cual ha ido degenerando en un juego de trileros y pasteleos a la vista de todos. España no se merece este sistema de elección de vocales del CGPJ, que impide que los propios jueces elijan a sus vocales por mérito y capacidad, sino por afinidad política del PP y del PSOE de turno. Luego pasa lo que ha pasado…, pues no nos quejemos. A renglón seguido, ni 24 horas después de la decisión del Tribunal Supremo, el Gobierno aprovechando de forma oportunista la torpeza del Tribunal Supremo en la gestión de este problema, corrige inmediatamente al cuestionado Tribunal Supremo y obliga a los Bancos a asumir el pago de las hipotecas que se firmen a partir de ahora, desautorizando al propio Tribunal Supremo. Con este Real Decreto hay ganadores y perdedores: 1)La Banca, aparente perdedora, no se conformará. La Banca no es “hermanita de los pobres”, está ahí para hacer negocio y ganar dinero, como es natural, porque los Bancos tienen acciones que cotizan en Bolsa y accionistas que, al haber invertido en ellos, quieren ganar dinero también. Si encima a ello sumamos que no podrá desgravarse el nuevo impuesto de las hipotecas, no te quede duda que las subirán. Por tanto, este impuesto lo acabaran soportando los nuevos clientes bancarios que suscriban hipotecas a partir de ahora. Además la normativa del Banco de España impide conceder créditos hipotecarios por debajo de su coste. Como advirtió ayer la Comisaria europea de competencia, Sra. Vestager, los Bancos españoles tendrán más costes que sus rivales europeos tras la modificación del AJD. Pero la Banca en el fondo ha ganado, porque se ha ahorrado 8.000 millones de euros, que es lo que hubieran tenido que pagar si el Real Decreto hubiera contemplado la retroactividad, que hubiera implicado la devolución de los que en su día pagaron indebidamente el AJD. La jugada de ajedrez es brillante. Causa sonrojo que, pese a ser rescatados por más de 40.000 millones por el Estado y no habiendo devuelto un euro, se les vuelva a dar ese trato de favor tan descarado. De ahí el sentir de la ciudadanía de que “la Banca siempre gana”. Hay resquicios legales –cuestión prejudicial y posible nuevo giro del Pleno de la Sala de lo Contencioso del Supremo con los tres magistrados ausentes de la votación- para reclamar lo cobrado por las entidades con carácter retroactivo. No pierdas la esperanza. 2) Las Comunidades Autónomas, salen claros ganadores del Real Decreto ya que su potencial recaudatorio se eleva de los 1.400 millones actuales a los 2.200 millones que exportará la Banca solo por las hipotecas. Esta subida se debe a que quedan sin efecto un buen número de exenciones y de tipos reducidos que ofrecen las autonomías a personas mayores, jóvenes menores de 35 años, familias numerosas, discapacitados y minusválidos. Un magnifico negocio de pelotazo para Susana Díaz y su equipo, y encima obtienen tirón electoral. 3) Los ciudadanos salen ganando a futuro para las nuevas hipotecas que se firmen y siempre que el Banco no se las encarezca, que pasará. Sin embargo, con respecto a la retroactividad solo les queda la carta de seguir batallando en los Tribunales civiles españoles y Europa que nos tiene dicho en reiteradas ocasiones “que la nulidad de una clausula por abusiva no se puede modular”. Al final como siempre, será Europa la que zanje el debate. Así pasó en 2016 con la cláusula suelo y así está a punto de pasar con el Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH), cuya doctrina afectará a más de 1.300.000 españoles y, de ganarse, la Banca tendría que devolver unos 2.500 millones de euros. Prudencia y trabajo. Veremos qué pasa.
Publicado en Viva Cádiz – Andalucia Información.
José Luis Ortiz Miranda.
Bufete Ortiz Abogados.



